Parque natural cañon del rio lobos
9 Jun

Parque Natural Cañón del río Lobos, Soria

El Parque Natural del Cañón del Río Lobos es un singular espacio biogeográfico, que aparece estructurado sobre el eje de un profundo cañón. Nace en la provincia de Burgos y discurre por la de Soria En los años 80 fue declarado Parque Natural, convirtiéndose en una de las primeras zonas protegidas en Castilla y León.

La protección abarca los más de 20 kilómetros del cañón y toda su zona de influencia. Posee un espectacular paisaje, considerado como de los más bellos de España. En su interior y en sus alrededores también se conserva un valioso conjunto de restos artísticos, pueblos y villas con un gran sabor tradicional, como la Ermita de San Bartolomé, Ucero, San Leonardo y el Burgo de Osma.

En su interior se encuentran extensos bosques de sabina y pino laricio, donde tinen su hábitat gran número de animales. Entre estos destacan un centenar de parejas de buitres leonados, así como águilas reales, alimoches y halcones, y entre los mamíferos abundan los corzos, jabalíes, tejones, gatos monteses, ardillas y nutrias.

Desde el Centro de Interpretación del Parque hasta el límite de circulación todavía se pueden recorrer unos kilómetros por una pista de tierra. En este lugar se puede coger un camino que, tras cruzar por un espeso pinar, se dirige hacia la Ermita de San Bartolomé, uno de los enclaves más importantes de la orden de los caballeros templarios.

A partir de aquí, se puede apreciar la grandeza de este cañón de origen kárstico. Sus paredes verticales y calizas, de cerca de 200 metros de altura, han sido modeladas por los fenómenos erosivos, dando lugar a unas bellas y caprichosas formas de relieve.

Tras contemplar la ermita cisterciense, que data del siglo XIII, y su altar megalítico, hay que cruzar un puente de troncos y continuar remontando el curso del río Lobos, donde abundan las grandes hojas flotantes de los nenúfares. En algunas zonas, el río desaparece tragado por profundos sumideros, apareciendo de nuevo a los pocos kilómetros. La senda discurre después entre ejemplares de sabina albar, que se encuentran entre los mejores conservados del planeta.

Hay que vadear el río en un par de ocasiones y salvar una pequeña dificultad topográfica. Tras serpentear durante varios kilómetros por el fondo del cañón y después de encontrar una nueva zona de pinares, se llega al llamado puente de los Siete Ojos. A partir de este lugar, el cañón se hace más estrecho y escarpado y a escasa distancia se interna en la provincia de Burgos.

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